Aquella mañana, al cerrar la puerta, te vi sentado-pensando-cansado-esperando.
Esa misma tarde al regresar seguías en el pórtico, me acerqué y conversamos espiritual-poética-filosófica-seriamente.
En una balsa nos hundimos, floté delante de una cascada.
Una brisa nos compartió el canto de los pájaros, flores y agua.
Entredormida escuché la composición única que me reequilibra:
"Ua , ua, ua á.
Ua , ua, ua á.
¿Cómo? Se puede sacar de infinito.
¿Cómo? Se puede sacarte del mar"
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