Si, hablo mucho, canto, desafino, preparo el desayuno y converso. Pero lo que más hago es escuchar, escuchar la oscuridad inevitable, una silla enfrente mío... vacía, como todo entre estos ladrillos ¿La escuchás?.
Hasta ayer, sentía su perfume en mi estómago, muy adentro, tomé su temperatura, rocié su piel y hasta enredé su cabello.
En unas horas, lo más invisible será darle un abrazo, un beso, despertarme y que esté a mi lado.
Existe esa persona y nada... Nunca fuimos nada, eso pasó... Somos y fuimos una maravillosa abstracción humanizada.
Ojalá que le vaya bonito, que esté bien, eso ruego, que sea feliz.





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